Artículo

Cuatro años después: La decisión sobre mi cartera que me alegro de no haber tomado

Cuatro años después: La decisión sobre mi cartera que me alegro de no haber tomado
Ideas principales
El impulso por vender
1

Cada parte de mí sabía que no podía liquidar mi cartera, pero mis emociones me empujaban hacia el botón de venta.

Mantener la calma
2

Me di cuenta de que apostar contra la economía estadounidense y los mercados de renta variable era lo mismo que hacerlo contra los responsables políticos, el ingenio humano y los avances científicos.

Perspectivas a largo plazo
3

Las decisiones que tomé durante esas dos semanas fatídicas (y horribles) puede que marcaran la diferencia a la hora de alcanzar mis objetivos de inversión.

Han pasado cuatro años desde que el mundo se paralizó por la epidemia de coronavirus. Lo ocurrido durante las primeras semanas de confinamiento aún me sobrecoge. Recuerdo con nitidez cómo caminaba por una Times Square completamente vacía para acudir a la que sería mi última aparición en persona en Squawk Box de la CNBC durante mucho tiempo, con la sensación de ser la última persona sobre la Tierra. Cuando volví a casa, el Consejo Local de Educación había cerrado los colegios, se habían cancelado las actividades y mi mujer estaba limpiando la compra con toallitas desinfectantes. Calificarlo de surrealista sería quedarse corto.

La rápida propagación de la pandemia y un sistema sanitario cada vez más desbordado hicieron que cundiera el pánico, pero también que me sintiera incapaz de hacer nada. Sin embargo, con la familia a salvo en casa y mis ganas de actuar a toda costa, me centré en mi cartera de inversiones. Me sentía preparado para gestionar mis inversiones, o eso esperaba.

Contra el impulso de vender

Hacía apenas unas semanas que el índice S&P 500 había alcanzado máximos históricos1. En ese momento, el mercado había caído un 20% y no se vislumbraba ningún suelo2. Ya había vivido recesiones, crisis financieras, atentados terroristas, crisis del petróleo, guerras y otras muchas situaciones, pero esta era diferente. ¿Una pandemia mundial? Mis profesores no habían tratado el tema de las pandemias en mis clases de economía y finanzas, y yo no había vuelto a estudiar biología desde que tenía 15 años. Cada parte de mí sabía que no podía liquidar mi cartera, pero mis emociones me empujaban hacia el botón de venta. Si no había actividad económica, tampoco habría beneficios. ¿Cómo se puede invertir con confianza en un mercado de empresas que no van a generar beneficios?

Irónicamente, había pasado gran parte de mi carrera suplicando a quienes invierten que gestionaran sus emociones. Como cualquier persona que invierte, sabía que desviarse de los planes de inversión en momentos inoportunos solía costar caro. Me prometí a mí mismo que no cometería ese error. Sin embargo, cuando el mercado bajó un 35% el 23 de marzo3, estaba completamente de los nervios. Quería abandonar. Un tercio de todo aquello por lo que había trabajado se había esfumado en semanas. Lo peor es que la pandemia me tenía asolado y con la sensación de que la situación tenía que empeorar significativamente antes de mejorar.

Mantener la calma

Llamé a un antiguo colega y amigo de toda la vida para preguntarle qué estaba haciendo él con su cartera. Me respondió con toda la tranquilidad del mundo: "Nada". Luego me dijo que pronto empezaría a comprar más acciones. Mi amigo me recordó lo que yo ya sabía. De todos los factores que hay que considerar a la hora de invertir, el momento es el más importante. Le debo una. Él sabe quién es.

A finales de marzo, la Administración Trump había aprobado la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica por el Coronavirus (CARES) y la Reserva Federal de Estados Unidos se había comprometido a "utilizar todas las herramientas a su alcance para apoyar la economía estadounidense". Los Institutos Nacionales de Salud anunciaron un ensayo de fase 1 de una vacuna basada en ácido ribonucleico mensajero diseñada para proteger contra la enfermedad por coronavirus 2019. Me di cuenta de que apostar contra la economía y los mercados de renta variable estadounidenses era lo mismo que hacerlo contra los responsables políticos, el ingenio humano y los avances científicos. No estaba dispuesto a hacer esa apuesta, ni lo estaré nunca.

¿Qué podría haber supuesto a largo plazo la venta?

Las decisiones que tomé durante esas dos semanas fatídicas (y horribles) puede que marcaran la diferencia a la hora de alcanzar mis objetivos de inversión. Para poner un ejemplo, veamos algunas cifras hipotéticas:

Consideraciones: Pensemos en una persona que comienza su vida laboral en 1998 y maximiza cada año las aportaciones a su plan 401(k), que van desde 10.000 USD en 1998 hasta 22.500 USD en 20234, con todas las inversiones destinadas al índice S&P 500. Con estas cifras, la suma acumulada en el 401(k) de esta persona hipotética pasaría de un máximo de 996.630 USD el 19 de febrero de 2020 a 732.500 USD el 13 de marzo de 20205.

Los siguientes gráficos analizan tres opciones que esta persona podría haber elegido en esta situación:

  • Pasar todo a efectivo y esperar. Si en esa fecha, esta persona lo hubiera vendido todo y convertido en efectivo, el saldo actual sería de 875.801 USD, es decir, un 9,3% por debajo del máximo anterior a la COVID5.
  • Pasar a efectivo y luego reasignarlo a renta variable. Si en lugar de ello, esta persona hubiera estado fuera del mercado durante el resto de 2020 y todo 2021, y hubiera esperado a 2022 para recuperar sus posiciones en el mercado, el saldo actual sería de 907.639 USD, es decir, un 6,1% por debajo del máximo anterior a la COVID5.
  • Mantener la inversión. Si la persona hubiera permanecido invertida durante todo el periodo, su saldo actual sería de más de 1,7 millones USD, o 1,7 veces el saldo del 19 de febrero de 20205.

Lo que podría haber sido: Vender frente a no hacer nada

Tres escenarios hipotéticos basados en las decisiones que se pudieron tomar el 13 de marzo de 2020

Fuente: Bloomberg, 29/02/2024. Con fines únicamente ilustrativos. Las rentabilidades pasadas no garantizan los resultados futuros. Esta es una simulación hipotética de una persona que comienza su vida laboral en 1998 y maximiza cada año las aportaciones a su plan 401(k), que van desde 10.000 USD en 1998 hasta 22.500 USD en 2023, con todas las inversiones destinadas al índice S&P 500. Los índices no se pueden comprar directamente.

Aún me inquieta pensar en lo que ocurrió hace cuatro años. Pero, desde el punto de vista de la inversión, me asusta la idea de lo que podría haber ocurrido si hubiera sucumbido a mis temores y lo hubiera vendido todo. Afortunadamente no lo hice.

success failure

Únete a los 1.200 inversores que ya se han suscrito a nuestra newsletter

Suscríbete a nuestra newsletter para recibir las últimas novedades sobre inversiones, próximos eventos e información sobre nuestras soluciones de inversión.

Únete a los 1.200 inversores que ya se han suscrito a nuestra newsletter

La información que nos facilite en este formulario podría constituir datos personales con arreglo a las leyes y los reglamentos aplicables. Nuestro aviso de privacidad explica cómo recogemos, utilizamos y protegemos sus datos personales. Puede consultar nuestros avisos de privacidad (incluidos nuestro aviso de privacidad en línea y nuestra política de cookies) en nuestro sitio web.

Esta página web está protegida por reCAPTCHA y se aplican la Política de Privacidad y Términos de Servicio de Google.

¿Te está resultando interesante?
Suscríbete para recibir los últimos eventos y análisis de nuestro equipo internacional de expertos en inversión
Suscríbete

Notas

  • 1  Fuente: Bloomberg. Antes de la COVID, el índice S&P 500 alcanzó un máximo en 3386 el 19 de febrero de 2020.

    2 Fuente: Bloomberg. El índice S&P 500 cayó hasta 2741 el 11 de marzo de 2020.

    3 Fuente: Bloomberg. El índice S&P 500 registró un mínimo por la COVID en 2237 el 23 de marzo de 2020, frente a los 3386 del 19 de febrero de 2020.

    4 Fuente: Administración de la Seguridad Social, 29 de febrero de 2024.

    5 Fuente: Bloomberg, 29/02/2024. Solo con fines ilustrativos. Las rentabilidades pasadas no garantizan los resultados futuros. Esta es una simulación de una persona hipotética que comienza su vida laboral en 1998 y maximiza cada año las aportaciones a su plan 401(k), que van desde 10.000 USD en 1998 hasta 22.500 USD en 2023, con todas las inversiones destinadas al índice S&P 500. Los índices no se pueden comprar directamente.

Consideraciones de riesgo

  • El valor de las inversiones y el de cualquier renta fluctuará (en parte como consecuencia de las fluctuaciones de los tipos de cambio) y es posible que los inversores no recuperen la totalidad del importe invertido.

Información importante

  • Las opiniones expresadas anteriormente son las de los autores a fecha del 12 de marzo 2024.

    Esta comunicación de marketing es solo para fines de discusión y es para uso exclusivo de inversores profesionales en España. No está destinado para distribuirse al público. El presente es material de marketing y no asesoramiento financiero. No pretende ser una recomendación de compra o venta de ninguna clase de activos, valores o estrategias en particular. Por lo tanto, no son aplicables los requisitos normativos que exigen la imparcialidad de las recomendaciones de inversión/estrategia de inversión, ni las prohibiciones de negociar antes de su publicación.

    Los puntos de vista y opiniones se basan en las condiciones actuales del mercado y están sujetos a cambios.

    Toda inversión implica un riesgo, incluido el riesgo de pérdida.

    Las rentabilidades pasadas no garantizan los resultados futuros.

    No es posible invertir directamente en un índice.

    EMEA3451258