Tradicionalmente, quienes invierten se han decantado por las acciones globales para generar valor, aprovechando la diversificación sectorial y regional. No obstante, las acciones de un puñado de gigantes tecnológicas y relacionadas con la inteligencia artificial (IA) en EE. UU. han ido concentrando el mercado, con el creciente riesgo que eso supone. En los últimos años, la exposición a estas gigantes ha sido muy lucrativa, pero creemos que los cambios de tendencia apuntan a la necesidad de emplear una estrategia más activa, en la que no se opere a la ligera solo porque una acción esté relacionada con la IA o la tecnología.
¿Por qué invertir en acciones globales?
Cada país o región tiene diferentes puntos fuertes y opciones de exposición. Algunos se caracterizan por sus recursos naturales o su capacidad manufacturera, mientras que otros tienen una mayor exposición a la tecnología o, por ejemplo, al sector del consumo. Ahora bien, lo que históricamente ha hecho fuerte a un país puede desaparecer de la noche a la mañana, y lo mismo ocurre con las tendencias. Lo que hoy está arriba puede no tardar en bajar. Por eso es tan importante centrarse siempre en empresas de alta calidad y con valoraciones atractivas, al margen de su ubicación.
En los últimos tiempos, los valores más potentes del mercado han estado muy concentrados. Las “siete magníficas” (Amazon, Apple, Alphabet, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla), junto con unas pocas empresas especializadas en la IA, han ofrecido los mejores rendimientos durante gran parte de 2024 y 2025. No obstante, este nivel de concentración tiene riesgos. Cuando las expectativas de los inversores ya se han integrado en las valoraciones y estas rozan cifras estratosféricas, incluso un pequeño traspié en los beneficios empresariales o la orientación futura puede traducirse en una caída catastrófica.
La inversión en empresas de IA está afinándose
Es indudable que la corriente de la IA sigue teniendo una fuerza arrolladora, pero lo que no está tan claro son los mecanismos de las empresas para rentabilizarla. Para tener éxito con esta tecnología no basta tener plataformas o datos de vanguardia, sino que se requieren aplicaciones específicas, saber gestionar los cambios normativos y contar con modelos de negocio adaptables. Serán muchas las empresas de IA que se queden por el camino; por ejemplo, porque pierdan su ventaja competitiva o no consigan rentabilizar su negocio. Estamos empezando a ver, sin género de duda, que la rentabilidad en este universo comienza a diferir notablemente.
Durante gran parte de los últimos años, las empresas que ofrecen infraestructura y servicios de computación en la nube a gran escala (conocidas como “hiperescaladoras”), se han movido casi al unísono en bolsa, subiendo cuando las demás lo hacían y viceversa. Ahora, sin embargo, esa situación ha cambiado. Resulta evidente al observar la correlación media de la rentabilidad entre las cinco principales hiperescaladoras: Microsoft, Alphabet, Meta, Amazon y Oracle. Pese a que, durante la mayor parte de la última década, esta correlación ha sido, por lo general, muy positiva, recientemente ha sido casi inexistente, como se puede observar en el gráfico de abajo.
Las principales hiperescaladoras han perdido su fuerte correlación