La idea de la inversión sistemática o cuantitativa surge de la convicción de que las emociones pueden obstaculizar el éxito en la inversión. Las estrategias sistemáticas buscan indicios sobre determinadas características de los valores que expliquen parte de su riesgo o rentabilidad, denominados factores.
En un enfoque sistemático, las carteras de inversión se crean analizando una gran variedad de datos para comprender las tendencias económicas y empresariales.
Los datos pueden proceder de los fundamentales de las empresas (como los balances), las señales de precios o las fuentes de datos alternativas (como los datos de las tarjetas de crédito, el análisis PNL de las conferencias de resultados o, incluso, los informes de analistas).
Estos datos pueden utilizarse para crear carteras basadas en las necesidades y los perfiles de riesgo de cada persona, tanto en ETFs como en fondos de inversión de gestión activa.