En la última actualización de nuestro informe trimestral Big Picture, Paul Jackson, Global Head of Asset Allocation Research, comparte sus perspectivas de asignación global de activos para 2026.
Auguramos que la economía mundial se acelerará durante 2026, respaldada por la flexibilización prevista de la Fed y un USD más débil. Estos factores podrían crear un entorno favorable para los activos cíclicos. De acuerdo con esta perspectiva, hemos ajustado nuestra asignación modelo de activos: la deuda pública y el crédito con grado de inversión pasan a estar ligeramente infraponderados, y nuestra posición en alto rendimiento pasa a ser neutral. También introducimos CLOs (obligaciones de préstamo garantizadas) con una calificación de AAA en nuestro marco, ya que los preferimos frente al efectivo en la categoría de equivalentes de efectivo. En términos regionales, mantenemos nuestra preferencia por los activos de mercados emergentes y europeos.
De cara al futuro, son muchos los factores que determinarán los resultados de las inversiones en 2026. Entre los aspectos clave que debemos considerar, encontramos el crecimiento mundial, las tendencias de la inflación, las medidas de los bancos centrales (en particular de la Reserva Federal), las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos, la evolución política en Francia y el Reino Unido, las relaciones sinoestadounidenses y los riesgos geopolíticos actuales, como la guerra en Ucrania.
Una mirada retrospectiva
El 2025 se desarrolló tal y como se esperaba, con unos mercados financieros que se beneficiaron de la flexibilización de la política monetaria de la Reserva Federal y el debilitamiento del dólar estadounidense. Estas condiciones favorecieron a las materias primas, a los activos de mercados emergentes y a las acciones no estadounidenses, especialmente a las europeas y las chinas frente a las estadounidenses. Las asignaciones en efectivo se redujeron a cero, y la deuda pública se mantuvo en niveles neutrales, mientras que sobreponderamos las materias primas, el crédito con grado de inversión, los préstamos bancarios y los REITs. Mantuvimos la infraponderación en activos de alto rendimiento, aunque posteriormente limitamos la inversión en esta clase de activos y en grado de inversión, debido a la reducción de los diferenciales. A lo largo del año, aprovechamos la debilidad del mercado de renta variable para aumentar la exposición, especialmente en Europa, dadas las mejores perspectivas de crecimiento. El oro se convirtió en el activo con mejor rendimiento del año.
La política en 2026 podrá ser otro año crucial en Estados Unidos
La geopolítica marcó el 2025, un año en el que hemos vivido desde tensiones comerciales hasta cambios de liderazgo en las principales economías. En Estados Unidos, los cambios en las políticas y las disputas comerciales acapararon los titulares. En Europa, Alemania cambió de Gobierno y Francia vivió una época de inestabilidad política. En términos de estímulos fiscales, hubo un atisbo de esperanza con el cambio de liderazgo en Japón. De cara al futuro, las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos serán el acontecimiento político determinante de 2026 y tendrán repercusiones en los mercados y la política global.
La inflación ya no tiende a la baja y podría convertirse en un problema
Tras un descenso sostenido desde 2022, la inflación parece haberse estabilizado en todo el mundo. Los factores que impulsaron la desinflación, provocando la caída de los precios de las materias primas y la relajación de las presiones sobre la cadena de suministro, son ahora neutrales. En vista de la aceleración prevista del crecimiento económico, el aumento de los salarios y los precios de las materias primas podrían contribuir al incremento de la inflación en 2026. Además, el crecimiento de la masa monetaria está repuntando, lo que podría aumentar las presiones inflacionarias durante el próximo año o los dos próximos años. Es probable que la inflación vuelva a ser un tema clave para los inversores el año que viene.