ETFs sintéticos
Los ETFs basados en swaps colaboran con entidades bancarias mediante contratos financieros diseñados para generar con precisión la rentabilidad de un índice. Esto puede traducirse en potenciales ventajas en cuanto a rendimiento.
Accede a una amplia selección de mercados internacionales a través de ETFs diseñados para buscar replicar la evolución de los principales índices bursátiles. Nuestras soluciones diversificadas abarcan distintas regiones, sectores y temáticas de inversión. En muchos casos, utilizan estructuras basadas en swaps que pueden contribuir a una réplica potencialmente más eficiente del índice.
Los ETFs pueden permitir acceder a una amplia gama de valores a través de una única inversión, facilitando la diversificación y la distribución del riesgo entre distintas empresas y sectores.
Una forma flexible de acceder a índices, sectores, temáticas o regiones concretas y construir carteras adaptadas a tus objetivos de inversión, nivel de riesgo y criterios ESG.
Nuestros costes se sitúan entre los más bajos: más del 70% de nuestros ETFs de renta variable en EMEA tienen un TER anual (gastos corrientes, Ongoing Charges Figure / OCF) inferior a la media del mercado1.
Los ETFs basados en swaps colaboran con entidades bancarias mediante contratos financieros diseñados para generar con precisión la rentabilidad de un índice. Esto puede traducirse en potenciales ventajas en cuanto a rendimiento.
Gracias a la relación de largo plazo entre Invesco y Nasdaq, los inversores pueden acceder a compañías líderes en innovación, marcas globales consolidadas y una diversificación equilibrada entre empresas estadounidenses de gran y mediana capitalización.
El enfoque Equal Weight asigna el mismo peso a cada empresa en la cartera, con independencia de su tamaño, a diferencia de los ETFs tradicionales ponderados por capitalización de mercado.
Descubre las oportunidades que están impulsando la transición hacia la energía limpia y la innovación tecnológica a través de nuestra gama especializada de ETFs, diseñada para ofrecer exposición a áreas con elevado potencial de crecimiento.
Las acciones representan la propiedad de una empresa y permiten participar en sus beneficios y dividendos. Los precios de los valores de renta variable, también conocidos como “acciones”, fluctúan en el mercado en función de las perspectivas, los posibles beneficios, los fundamentales, las tendencias económicas y otros factores de la empresa. Quienes tienen acciones también pueden votar en las juntas de accionistas y participar en otras decisiones relacionadas con la empresa.
Quienes invierten en renta variable pueden tener distintos objetivos financieros, entre ellos la revalorización del capital a largo plazo o la obtención de atractivos dividendos. Aunque las cotizaciones pueden fluctuar más que otras clases de activos, como los bonos del Tesoro, se espera que, a largo plazo, se haya una recompensa por el riesgo que se asume, con rentabilidades potencialmente más elevadas. La renta variable también se puede considerar una forma de preservar el poder adquisitivo, ya que podría compensar o superar a la inflación. Se puede utilizar la renta variable para diversificar una cartera de otras clases de activos, como la renta fija y los bienes inmuebles.
Aunque la renta variable se considera tradicionalmente una clase de activos que podría generar una revalorización del capital a largo plazo, es necesario tener en cuenta sus riesgos. Estos riesgos incluyen la volatilidad del mercado, la caída de los precios de las acciones, la debilidad económica y los riesgos específicos de las empresas. Quienes invierten en renta variable corren el riesgo de perder parte o la totalidad de sus inversiones o capital invertido en función de las oscilaciones de las cotizaciones bursátiles.
La utilización de ETFs para invertir en renta variable puede ofrecer ventajas, como diversificación, rentabilidad y liquidez. Los ETFs podrían proporcionar exposición a una amplia gama de valores en una única inversión, lo que ayuda a distribuir el riesgo entre distintas empresas y sectores. Se pueden utilizar para estrategias específicas de inversión en renta variable, como tratar de replicar un determinado índice, sector, tema de inversión o región geográfica. De este modo, los inversores pueden adaptar sus carteras a sus objetivos de inversión específicos y a su tolerancia al riesgo.
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