Artículo ETFs activos de renta fija: La experiencia en renta fija se une a la eficiencia de los ETFs
Principales conclusiones
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Los ETFs activos han protagonizado un notable crecimiento en los últimos años, impulsado por nuevas estrategias y por la demanda de inversores que, principalmente desde el ámbito de los ETFs pasivos, buscan ampliar su gama de productos.
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Las estrategias de gestión activa basada en fundamentales ofrecen oportunidades, pero también pueden plantear desafíos cuando se integran en una estructura de ETF diseñada para garantizar liquidez diaria, transparencia y una gestión eficiente de los flujos.
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El crédito con grado de inversión es un segmento en el que la gestión activa basada en fundamentales puede aplicarse con éxito en un ETF, siempre que exista una estrecha coordinación entre las funciones de gestión activa y las del ETF.
Los ETFs activos están ganando popularidad rápidamente en el mercado europeo. Ya no se les considera fondos especializados, sino que cada vez se utilizan más en carteras diversificadas para asignar recursos a segmentos clave del mercado. Los activos gestionados aumentaron de 23.100 millones de USD a 127.300 millones de USD en tan solo tres años, hasta finales de junio de 20261. Esto equivale a una tasa de crecimiento anualizada casi dos veces y media superior a la del mercado general de ETFs1. Sin embargo, a pesar de que los ETFs activos representan apenas el 3,4% del total de activos bajo gestión1 en el mercado de ETFs, creemos que presentan un mayor potencial, incluso desde un enfoque fundamental que podría constituir la próxima fase de la demanda de los inversores.
Actualmente hay 420 ETFs activos cotizados en Europa, frente a solo 71 hace tres años1. Se han lanzado al mercado nuevos fondos tanto por parte de proveedores de ETFs ya consolidados como de gestores especializados en gestión activa que hasta ahora no tenían presencia en el mercado de ETFs. Los proveedores de ETFs de mayor tamaño y trayectoria consolidada pueden aprovechar en ocasiones las estrategias activas ya contrastadas en otras áreas de su negocio y, posteriormente, utilizar la experiencia de sus especialistas en ETFs para desarrollar productos, implementar carteras y ejecutar operaciones de manera eficiente en este formato.
¿Qué es un ETF activo?
Cuando la mayoría de los inversores escuchan el término “gestión activa”, suelen pensar en el enfoque tradicional de selección de valores ascendente, en el que un gestor concreto utiliza su experiencia y recursos con el objetivo de superar la rentabilidad del mercado. Sus carteras suelen desviarse significativamente de los índices de referencia para alcanzar sus objetivos.
Si bien este es un ejemplo de enfoque activo, el concepto de estrategia activa es más amplio y engloba cualquier enfoque de inversión que no siga una estrategia pasiva. Esto es especialmente relevante si tenemos en cuenta que el formato ETF se asocia principalmente con la exposición pasiva tanto a índices basados en la capitalización bursátil (beta) como a índices de “beta inteligente”, y se utiliza para acceder a este tipo de estrategias. Todo lo que se sitúe fuera de este ámbito se considera gestión activa.
Los inversores en ETFs pasivos fueron los primeros en adoptar ETFs activos con características similares a las de los ETFs pasivos
La mayor parte de la demanda de ETFs pasivos proviene de inversores con experiencia en ETFs pasivos. En un principio, se centraron en los ETFs que aplican una estrategia de alfa subyacente y establecen restricciones estrictas para limitar la desviación con respecto a un índice de referencia. Las estrategias de inversión en renta variable “core plus” y “beta mejorado” son buenos ejemplos de ello, y suelen recurrir a equipos de analistas cuantitativos en lugar de a un único gestor designado.
Los inversores pueden evaluar y aprobar estos productos de forma muy similar a como analizan las estrategias de gestión pasiva de “smart beta”, ya que el componente activo de la estrategia es limitado y resulta más fácil de conciliar con el modelo operativo tradicional de los ETFs (gestión pasiva).
Luego surgió la idea de la gestión activa utilizada con fines distintos a la generación de alfa
La siguiente área de expansión para los ETFs activos fueron las estrategias en las que la intervención activa no se centraba principalmente en la generación de alfa. Esto incluye estrategias basadas en derivados, como aquellas que utilizan opciones para generar ingresos adicionales a partir de una cartera de inversión en índices bursátiles subyacentes. El objetivo del gestor de carteras no es predecir el momento adecuado para invertir en el mercado ni seleccionar valores específicos, sino gestionar la complejidad de una gran cartera de opciones para obtener ingresos elevados y estables, manteniendo al mismo tiempo la máxima exposición posible al índice subyacente.
Otro ejemplo son las estrategias que ofrecen exposición a activos complejos, como lo demuestra el reciente surgimiento de los ETFs UCITS de obligaciones garantizadas por préstamos (CLO) de gestión activa. Cada CLO es, en sí mismo, una cartera de préstamos subyacentes gestionada de forma activa, y el gestor activo aporta el mayor valor en dos aspectos: a) el análisis del propio gestor de CLO, su trayectoria y la forma en que ha gestionado sus carteras a lo largo del tiempo (especialmente en periodos de crisis), y b) la gestión de las complejas dinámicas de negociación de los CLO para garantizar la liquidez de los inversores. La experiencia está más relacionada con la negociación y la gestión de riesgos que con la búsqueda de alfa.
Si bien estas estrategias son claramente muy diferentes de las estrategias core beta mejorada, comparten muchas de las mismas características estructurales y de riesgo. Su familiaridad en un contexto pasivo facilita su adopción por parte de los inversores tradicionales en ETFs pasivos.
Siguiente fase: Adopción de ETFs activos basados en fundamentales
Como hemos señalado, los inversores en ETFs pasivos han sido los principales usuarios de los ETFs activos y, en su mayoría, se han centrado en estrategias que comparten algunas características con el enfoque pasivo. Curiosamente, la siguiente fase de crecimiento de los ETFs activos podría verse impulsada por un tipo de estrategia que muchos inversores asocian con la gestión activa, pero que solo recientemente ha empezado a cobrar protagonismo: un enfoque activo basado en fundamentales.
Desde el punto de vista de la oferta, las estrategias de gestión activa basada en fundamentales pueden entrañar desafíos significativos para la estructura de un ETF, y no todas son adecuadas. Por ejemplo, aquellas que recurren a valores menos líquidos para generar alfa no son adecuadas para una estructura diseñada con el objetivo de garantizar liquidez diaria, transparencia y eficiencia en la ejecución.
Un fondo de gestión activa basada en fundamentales se basa en la premisa de que la mayoría de los inversores mantendrán su inversión en el fondo a largo plazo. La composición general de la cartera puede variar ligeramente debido a las entradas y salidas de capital, ya que las inversiones más líquidas se compran o venden de forma inmediata, mientras que las menos líquidas se ejecutan de manera más gradual. Las salidas de capital de menor volumen suelen cubrirse con las tenencias de efectivo del fondo.
En cambio, un ETF pasivo requiere una cartera líquida para satisfacer las necesidades de los inversores que desean comprar y vender participaciones en el fondo de manera oportunista. La cartera está diseñada para reproducir el índice de referencia y, por tanto, no cambia. Cuando no hay actividades de reequilibrio del índice, la principal tarea diaria de un gestor de un ETF pasivo es gestionar de manera eficiente las entradas y salidas de capital del fondo, que en ocasiones pueden representar una parte significativa de los activos totales. Los costes asociados son asumidos por los inversores que compran o venden, de modo que el resto de los inversores del fondo no se ven afectados.
Diferencias clave entre las estrategias de gestión activa basada en fundamentales y ETFs pasivos
| Activo fundamental | ETF pasivo |
|---|---|---|
Agente de acción | Gestor de la cartera | Inversor |
Gestor de la cartera | Nombre | Sin nombre (por lo general, un equipo) |
Respuesta a los cambios en las condiciones del mercado | Gestor de cartera: Busca oportunidades, revisa y reevalúa la estrategia, y la adapta según las necesidades Cliente: Mantiene su posición para que el gestor pueda implementar la estrategia | Gestor de cartera: No se desvía respecto al índice de referencia; se centra en el seguimiento y la liquidez Cliente: Reasigna capital entre los fondos según sea necesario, en función de la perspectiva del mercado |
Entradas y salidas | Preferiblemente con poca frecuencia
Desviación del mandato principal
Algunos costes se comparten | Se espera que sea un habitual como parte integral del caso de uso de los ETFs Componente fundamental de la propuesta para el cliente Todos los costes corren a cargo del inversor que entra o sale del fondo |
Composición de la cartera | Activos líquidos e ilíquidos Puede variar en función de las entradas y salidas
| Gran liquidez Generalmente es constante y no se ve afectada por los flujos |
Estrategia | Generación de alfa durante un ciclo completo | Reproducción precisa de los índices de referencia en cualquier periodo |
Implicación de los inversores | De forma directa en el momento de las entradas y salidas de capital | De forma indirecta a través de un participante autorizado y, a menudo, de manera anónima |
Mensaje de ejemplo a clientes | “Los mercados hicieron X, así que nosotros estamos haciendo Y” | “Los mercados están haciendo X, así que tal vez debería considerar hacer Y” |
Posición en la cartera | Estratégica, con enfoque en el componente core | Core beta de bajo coste estratégica, o como posición táctica en el componente core o los auxiliares |
Comisión media ponderada por activos* | Renta variable: 1,17% Renta fija: 0,68% | Renta variable: 0,20% Renta fija: 0,16% |
* Fuente de las comisiones de gestión activa basada en fundamentales: Morningstar European Fund Fee Survey, junio de 2025. Fuentes de las comisiones de los ETFs pasivos: Invesco y FactSet, a 30 de junio de 2026.
El diseño de los ETFs activos basados en fundamentales
El marcado contraste entre la estructura, el funcionamiento y los modelos de negocio generales de los fondos tradicionales de gestión activa basados en fundamentales y los ETFs pasivos pone de manifiesto los retos de diseño que plantea la creación de un ETF activo basado en fundamentales. También plantean interrogantes sobre el uso adecuado y el precio de esta herramienta.
Es necesario llegar a un acuerdo entre ambos conjuntos de criterios. La clave está en entender que la estrategia de gestión activa se implementa dentro de un ETF: la estructura del ETF actúa como una capa externa que define cómo el producto interactúa con el mercado. Por tanto, las exigencias del ETF generalmente tendrán prioridad.
La solución: dos conjuntos de capacidades diferentes
Desde una perspectiva estratégica, el ETF activo debería aprovechar al máximo los conocimientos especializados del gestor en materia de alfa, pero limitando su alcance a un universo de activos lo suficientemente líquidos para satisfacer las necesidades de los inversores en ETFs. En algunos casos, esto puede constituir la estrategia completa, mientras que en otros puede ser solo una parte de la estrategia principal.
En cuanto a la gestión de los flujos operativos, la clave es distinguir entre dos conjuntos de capacidades diferentes:
- El equipo de gestión activa se centra en el análisis, la selección de valores y la estructuración de carteras.
- Los especialistas en ETFs se centran en las operaciones de creación y reembolso, en la ejecución de las mismas y en la interacción con los participantes autorizados y los creadores de mercado.
Este modelo híbrido se asemeja a la división del trabajo que se establece en un departamento de negociación centralizado: tomar decisiones sobre en qué invertir es diferente a ejecutar operaciones de manera eficiente. En el caso de un ETF de renta fija de gestión activa, el equipo gestor puede definir la cartera deseada y los bonos que está dispuesto a recibir o liquidar, mientras que el equipo del ETF se encarga de gestionar los flujos diarios utilizando la infraestructura y las relaciones de mercado ya establecidas.
Los ETFs de renta fija también pueden utilizar cestas personalizadas negociadas para operar en el mercado primario. En una cartera pasiva, la optimización suele tener por objeto mantener o mejorar el seguimiento del índice de referencia. En una cartera de gestión activa basada en fundamentales, los gestores pueden orientar su estrategia de inversión mediante listas de bonos que están dispuestos a añadir, mantener o liquidar. Cuando se utilizan adecuadamente, los flujos se convierten en una herramienta de implementación y no en una distracción de la generación de alfa.
Por último, en cuanto al precio, este aspecto ya está en gran medida resuelto por la propia estructura. Si una estrategia activa ya está diseñada para ser líquida, apenas se necesitan modificaciones para integrarla en un ETF, lo que elimina la justificación de una diferenciación en los precios. Sin embargo, si el ETF activo no es más que una versión con mayor liquidez de la estrategia de un fondo activo, es probable que solo aproveche una parte del verdadero potencial de alfa que puede generar el gestor. La contrapartida de esa menor oportunidad de generación de alfa es que el ETF tiene un coste más reducido.
¿Cómo se pueden utilizar los ETFs activos de renta fija basados en fundamentales en una cartera de inversión?
En primer lugar, pueden ofrecer a los inversores que solo utilizan ETFs acceso a conocimientos especializados en crédito basados en análisis fundamentales, sin necesidad de abandonar el modelo operativo que ya emplean. Esto puede resultar relevante para los inversores que buscan una alternativa de gestión activa para su asignación principal en determinadas áreas, como la exposición activa a bonos corporativos con grado de inversión en EUR.
En segundo lugar, un ETF de bonos activo puede complementar un fondo de gestión activa ya existente. Un inversor puede mantener una asignación estratégica dentro de una estrategia más amplia de fondos, utilizando al mismo tiempo los ETFs como una opción más líquida para gestionar el flujo de efectivo o realizar ajustes tácticos. Cuando ambos vehículos siguen una filosofía de inversión prácticamente idéntica, esto puede reducir la discrepancia de estilos que surge cuando la cartera de liquidez se mantiene en una posición pasiva.
Por último, un ETF activo también puede ayudar a un fondo de gestión activa a gestionar el efectivo residual de manera más eficiente, siempre que ambos instrumentos estén alineados. En lugar de mantener efectivo sin invertir o de operar con numerosos bonos subyacentes para cubrir las necesidades diarias de liquidez, el gestor puede utilizar el ETF como una forma líquida de aplicar la misma estrategia.
¿Por qué elegir Invesco para los ETFs activos de renta fija?
Invesco cuenta con una dilatada trayectoria en la gestión de fondos de gestión activa basada en fundamentales y respaldados por análisis, y dispone de importantes recursos a nivel mundial, así como de equipos especializados en análisis e inversión con conocimientos específicos en renta fija. Llevamos casi 25 años ofreciendo soluciones a los inversores a través de nuestra plataforma de ETFs altamente eficiente, gestionando actualmente 1,2 billones de USD en activos de ETFs en todo el mundo2, y llevamos más de 20 años ofreciendo ETFs activos.
Nuestra creciente gama de ETFs activos incluye exposiciones líderes en el mercado a segmentos especializados de renta fija, como los CLO, así como a clases de activos más amplias, como los bonos corporativos con grado de inversión en EUR.
Operamos con un modelo híbrido que permite a nuestros equipos especializados centrarse en sus áreas de pericia sin distracciones. Los gestores activos de renta fija pueden centrarse en la estructuración de sus carteras, dejando en manos de especialistas en ETFs la implementación y la gestión eficiente de los flujos. Nuestro equipo de mercados de capitales colabora con participantes autorizados y creadores de mercado para garantizar que los inversores puedan operar con nuestros ETFs de manera eficiente y a bajo coste.
Conclusión: Los ETFs ofrecen un estándar más elevado en materia de toma de decisiones activa
Los ETFs activos de renta fija no son necesariamente una asignación core, ni todas las estrategias basadas en fundamentales son adecuadas para un ETF. Los candidatos más sólidos son aquellos en los que los conocimientos obtenidos mediante el análisis pueden materializarse en valores suficientemente líquidos y en los que el gestor puede colaborar con un equipo experimentado en ETFs sin poner en riesgo el objetivo de inversión.
Cuando se cumplen estas condiciones, el instrumento no tiene por qué debilitar la gestión activa. Puede imponer una disciplina muy útil: un universo de liquidez claramente definido, una estructuración explícita de la cartera, una implementación transparente y un proceso sólido para gestionar los flujos diarios. Para los inversores profesionales, esto representa una solución intermedia muy práctica: conocimientos especializados en bonos aplicados a través de una herramienta de gestión de carteras eficiente y conocida.
Conozca más sobre los ETFs de renta fija de Invesco.
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