Estas estrategias se proponen superar la rentabilidad de los mercados de renta variable y limitar las exposiciones a los sectores y los países en comparación con las que abarcarían un ámbito geográfico más amplio. A diferencia de lo que sucede con los ETFs pasivos tradicionales, estas estrategias no pretenden seguir un índice de referencia, sino que lo utilizan para acotar sus respectivos universos de inversión y comparar la rentabilidad.
La estrategia Global Enhanced es un buen ejemplo del proceso
Todos los Enhanced Equity ETFs de Invesco se construyen siguiendo el mismo enfoque sistemático de inversión. Para demostrar cómo funciona realmente la estrategia, podemos tomar el ejemplo deInvesco Global Enhanced Equity UCITS ETF, que utiliza el MSCI World Index como referencia para medir la rentabilidad.
El equipo IQS utiliza un modelo propio para evaluar y clasificar el atractivo de los valores en un universo global de valores líquidos de empresas de gran y mediana capitalización de mercados desarrollados. Para garantizar que las comparaciones tengan sentido, se llevan a cabo con respecto a cada sector y en cada región. El universo del que se parte incluye cerca de 3.000 valores, el doble de los componentes del MSCI World Index, y ofrece un conjunto de oportunidades más amplio para seleccionar la cartera modelo.
Se aplica un proceso de optimización con el que se tienen en cuenta la exposición del fondo a los criterios Value, Quality y Momentum, las evaluaciones de riesgos y los costes de operación, y se determina la combinación más favorable. Invesco usa un modelo propio para garantizar que el resultado final esté diversificado, tanto en términos de los citados factores de inversión como de los riesgos que presenta cada acción seleccionada. La cartera final suele incluir entre 400 y 500 acciones. El proceso se repite íntegramente cada mes.
Nos centramos en 3 factores
El equipo IQS lleva más de cuatro décadas investigando la construcción de carteras factoriales y ha concluido que estos tres factores son clave. Además, en una estrategia de gestión activa es posible perfeccionar progresivamente estos modelos factoriales propios, que ahora incluyen indicadores que antes no se podía aprovechar, como los macrodatos (por ejemplo, las compras con tarjetas de crédito) y otras técnicas modernas (como el procesamiento del lenguaje natural).
No obstante, aunque las definiciones de los factores y los conjuntos de datos que los respaldan se hayan perfeccionado, las motivaciones financieras en las que se basa cada factor siguen siendo igual de claras:
Value: Se prefieren las acciones baratas que se prevé que se comportarán mejor que otras similares y más caras.
Momentum: Se prefieren las compañías con una evolución favorable en bolsa, con la expectativa de que esta tendencia se mantenga en el futuro próximo.
Quality: Se prefieren las acciones de empresas con balances consolidados, ya que se espera que las de mayor calidad superen a las de menor calidad
Los factores no tienen en cuenta los sectores y están diseñados para tener una beta neutral con respecto al mercado de renta variable.
En términos históricos, se ha comprobado que combinar varios factores puede ofrecer mejores resultados que decantarse por uno solo.
Algunos factores de riesgo de la renta variable han demostrado su potencial para superar a largo plazo los resultados del mercado en general, pero, por sí mismos, pueden ser volátiles, sobre todo en periodos cortos. El ETF pretende reducir la volatilidad al combinarlos en un enfoque optimizado.