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Mercados emergentes: las fuerzas que están marcando una posible tendencia de varios años

Vista panorámica de Jakarta (Indonesia)

Principales conclusiones

1

Valoraciones: El cambio de narrativa podría estrechar la diferencia de valoración entre los mercados emergentes y desarrollados.

2

Dólar estadounidense: Prevemos que el USD se debilitará durante un periodo de varios años, lo que podría favorecer que la renta variable y fija de los mercados emergentes (ME) registren mejores resultados.

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Políticas: En los mercados emergentes, las autoridades están promulgando políticas que son mucho más favorables para los accionistas.

Si crees que el conflicto en Oriente Medio cambia la narrativa, dale otra vuelta.

Desde que este artículo se publicó por primera vez en febrero, el panorama macroeconómico ha cambiado significativamente. La guerra en Oriente Medio, que comenzó a finales de febrero, provocó la mayor crisis en el suministro de petróleo de la historia y una reducción de la oferta mundial de crudo de unos 10 millones de barriles diarios, debido a la paralización del tráfico en el estrecho de Ormuz. El precio del Brent pasó de unos 72 dólares por barril el 27 de febrero a casi 120 dólares en su punto máximo, antes de estabilizarse en un rango volátil de entre 100 y 110 dólares. Ahora, con la mejora de la situación, el precio ha vuelto a caer por debajo de los 70 dólares por barril. Es probable que la inflación a nivel mundial en 2026 sea más alta de lo que apuntaban las previsiones, aunque no creemos que se repita el escenario de 2022.  

En los mercados emergentes, esto tiene un doble efecto, pero en gran medida respalda la tesis que exponemos a continuación. Las economías exportadoras de materias primas, como Brasil, Sudáfrica y los productores del Golfo, se benefician del aumento de los precios de la energía y los metales, mientras que las economías importadoras de energía se enfrentan a dificultades derivadas de la inflación y del deterioro de la balanza por cuenta corriente. Aunque el estrecho de Ormuz está cerca, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos han logrado redirigir parte de sus exportaciones hacia oleoductos. Esto se traduce en otra crisis de suministros, de las muchas que el mundo ha sufrido desde 2020, y que acelera, en lugar de frenar, muchas temáticas estructurales. El impulso a largo plazo hacia las energías renovables y la electrificación se ve reforzado por la prioridad que los Gobiernos otorgan a la seguridad energética, lo que respalda nuestros argumentos sobre las materias primas y la transición energética. Es probable que los mercados emergentes, y sobre todo China, se beneficien en gran medida de esta situación. 

La historia nos ha enseñado que este tipo de crisis suelen fortalecer al USD. Sin embargo, esta vez la moneda estadounidense no se ha comportado como un valor refugio tradicional, ya que el DXY solo ha registrado un ligero repunte, y una amplia cesta de divisas de mercados emergentes apenas se ha visto afectada desde finales de febreroi. Por lo tanto, vemos justificada nuestra opinión de que el dólar se mantendrá débil durante varios años. 

Es importante destacar que, entre el 27 de febrero, un día antes del inicio del conflicto en Oriente Medio, y el 30 de mayo, el índice MSCI Emerging Market superó la rentabilidad de todas las demás regiones clave, incluido Estados Unidos. 

Los acontecimientos en Oriente Medio refuerzan los argumentos a favor de una exposición selectiva a los mercados emergentes. 

La reunión entre Trump y Xi en mayo no altera la trayectoria estructural hacia la reducción de riesgos, pero podría contribuir a disminuir las probabilidades de una ruptura caótica. Esto es importante para los mercados emergentes, ya que resulta más fácil desenvolverse en un mundo de rivalidad controlada que en uno de crisis políticas recurrentes. 

Por último, el 15.º Plan Quinquenal de China (2026-2030), aprobado por la Asamblea Popular Nacional el 12 de marzo, tampoco modifica nuestra opinión. El plan prioriza la autosuficiencia tecnológica, la modernización industrial, los sectores emergentes y el impulso de la demanda interna, con nuevas medidas de apoyo fiscal al consumo. Esto enlaza con las ideas anteriores de "lucha contra la involución" y con los argumentos que favorecen más a los accionistas, y orienta a los inversores hacia los sectores de la fabricación avanzada, los semiconductores, la energía limpia y determinadas empresas del sector de consumo. 

El resto de este artículo se redactó en febrero de 2026 y, a fecha de 25 de junio de 2026, los argumentos principales siguen siendo válidos. 

Tras varios años sin contar con el favor de los inversores, el año pasado el MSCI Emerging Markets Index registró una rentabilidad total superior al 34 %, frente al 21 % del MSCI Developed World Index1. Ahora, la cuestión es si las acciones de los mercados emergentes podrán seguir superando a las de los mercados desarrollados en los próximos años. En nuestra opinión podrán, y lo harán gracias a una serie de cuestiones estructurales y factores cíclicos.

Cabe señalar que el argumento a favor de los mercados emergentes se basa tanto —o incluso más— en reducir las posiciones largas en EE. UU. como en los factores positivos que vemos en la propia región.

Se prevé que las valoraciones se adapten a un cambio en la narrativa.

Durante mucho tiempo, la renta variable de los mercados emergentes ha cotizado con un descuento con respecto a la de los mercados desarrollados, sobre todo a la de EE. UU. Las diferencias de valoración pueden ampliarse durante largos periodos, pero no eternamente. Hacen falta catalizadores para que estas diferencias de valoración se acorten y, actualmente, vemos algunos.

Durante los últimos años, la tendencia de crecimiento en muchos mercados emergentes se ha frenado. De hecho, parece que China está enfriando sus previsiones de crecimiento futuro. Sin embargo, prevemos que el entorno global será más favorable en 2026, y creemos que el crecimiento en muchos mercados emergentes está tocando fondo. Pero no es solo una cuestión de crecimiento, sino más bien de una combinación de crecimiento e inflación en los mercados emergentes que, a día de hoy, resulta mucho más prometedora en la mayoría de ellos que en muchos mercados desarrollados, lo que permitirá a los bancos centrales de los ME aplicar bajadas de tipos. Tales perspectivas deberían favorecer tanto a la renta variable como a la deuda de mercados emergentes.

El catalizador cíclico para reducir esta brecha se produjo en 2025, cuando los participantes del mercado empezaron a poner en tela de juicio el discurso del excepcionalismo estadounidense, hasta entonces vigente durante muchos años. La singular política comercial de EE. UU. ha provocado un reajuste de las rutas comerciales globales, pero no un colapso de las mismas, y muchos mercados emergentes están demostrando ser capaces de adaptarse a este cambio de paradigma.

Por otro lado, los cambios más amplios en las dinámicas en EE. UU., incluida la correlación positiva entre los bonos y las acciones estadounidenses, han empujado a los inversores a la búsqueda de vías de diversificación alternativas. En nuestra opinión, las acciones y los bonos de mercados emergentes pueden ofrecer esa diversificación.

Las empresas asiáticas, bien posicionadas para beneficiarse de la inteligencia artificial (IA)

La narrativa de la IA está cambiando. Las acciones de IA estadounidenses ya no se ven recompensadas sistemáticamente por gastar más. Ahora, es mayor el escrutinio sobre aquellas empresas cuyos modelos de negocio podrían verse afectados por la IA. Dada la discrepancia de valoraciones, el cambio en la narrativa hace que las empresas más vulnerables sean las estadounidenses, en favor de las de mercados emergentes, incluidas las asiáticas.

No obstante, no creemos que el gasto en IA y el desarrollo de centros de datos vayan a desacelerar de forma repentina y significativa. Las empresas siguen decididas a aumentar de forma considerable su inversión en activos fijos y, siempre y cuando esta tendencia se mantenga, muchas compañías de Asia, sobre todo del ámbito del hardware, seguirán beneficiándose.

Aunque algunos mercados y empresas de ME han subido con fuerza apoyándose en la narrativa de la IA, muchos cotizan con descuentos significativos frente a los estadounidenses. En Asia, las acciones de hardware han tenido un comportamiento particularmente positivo gracias a la fuerte demanda de chips para la IA. Aunque lo lógico sería que el alto precio de los chips diese lugar a una mayor oferta y a una posterior bajada de los precios, no vemos ningún indicio de que esto vaya a ocurrir. Esta situación favorece las perspectivas de beneficios de las empresas de semiconductores de ME, así como de quienes quieren participar de la temática de la IA a unas valoraciones más atractivas. En este aspecto, consideramos que los ME ofrecen más oportunidades que EE. UU.

Las acciones coreanas registraron muy buenos resultados el año pasado. No obstante, pese a la solidez del crecimiento de sus beneficios, aún cotizan con descuento frente al conjunto de los ME, y con un gran descuento en comparación con los múltiplos de precio-beneficio de los mercados desarrollados. La mayor parte de ese crecimiento de los beneficios procede de Samsung Electronics y de SK Hynix, que se han visto ampliamente favorecidas por el aumento de los precios de los chips. Estas dos empresas representan en torno al 47 % del MSCI Korea Index.

En nuestra opinión, la temática del despliegue de la IA, el mayor gasto en defensa e industria en Europa, así como el mayor crecimiento de EE. UU. en 2026, probablemente tendrán como resultado un aumento de los precios de materias primas, sobre todo de los metales básicos. Si estamos en lo cierto, este será otro factor favorable para los mercados emergentes, que históricamente han presentado una correlación positiva con los precios de materias primas. En los mercados emergentes, los beneficios corporativos están, por lo general, más vinculados con los metales que con los precios del petróleo. Brasil, Indonesia, Sudáfrica y Chile son los principales productores, por lo que deberían beneficiarse del encarecimiento de los metales.

Un dólar más débil favorece a los mercados emergentes 

Históricamente, los mercados emergentes han tendido a comportarse mejor que los desarrollados con un dólar débil. Durante gran parte del periodo desde la crisis financiera mundial, la fortaleza del USD ha supuesto un obstáculo para la renta variable y los bonos de los ME.

Sin embargo, la depreciación del dólar reduce el coste de servicio de la deuda denominada en dólares para estos países, lo que alivia la presión financiera y estimula el crecimiento en ellos. De hecho, los costes de financiación en los ME se han reducido y, como pone de manifiesto el J.P. Morgan Emerging Market Bond Index, los diferenciales frente a los bonos del Tesoro de EE. UU. son los más estrechos de los que se tiene registro.

Un dólar más débil, por lo general, beneficia más a la renta variable de mercados emergentes, ya que es positivo para los precios de las materias primas y atrae mayores entradas de capital de inversores en busca de rentabilidades potencialmente más altas fuera de EE. UU. 

Consideramos que actualmente se dan las condiciones para un periodo multianual de debilidad del dólar como el que vimos entre 2002 y 2007. 

  • El USD registró una fuerte caída en el primer semestre de 2025, cuando los inversores empezaron a poner en tela de juicio la narrativa del excepcionalismo estadounidense. Aunque la caída del índice del USD (DXY) fue mayor que en 1973 —año en que EE. UU. abandonó el patrón oro—, sigue sobrevalorado según la mayoría de indicadores, incluidos los tipos de cambio efectivos reales y las métricas de paridad del poder adquisitivo.  
  • El cambio de narrativa implica también que el USD ha dejado de considerarse una divisa refugio que ofrece buenos resultados en periodos de aversión al riesgo. Es más, el patrón tradicional del USD se ha invertido por completo. Aunque el gobierno estadounidense se ha mostrado contradictorio en cuanto al dólar, nuestra opinión es que lo prefiere débil. 
  • Más allá de este cambio en la percepción de EE. UU., prevemos bajadas de tipos a corto plazo en el país en 2026 que contrastarán con el aumento de los rendimientos en Japón y un BCE que, probablemente, mantendrá los tipos sin cambios. El estrechamiento de las diferencias de rendimiento implica una reducción de los costes que los extranjeros deben asumir para cubrir su exposición al USD en sus posiciones en activos estadounidenses, y una mayor cobertura de divisas ejercería presión a la baja sobre el USD.

Históricamente, un USD más débil ha beneficiado a la renta variable y la deuda de los mercados emergentes. 

Las políticas en los ME, cada vez más favorables para los accionistas

Hace unos años, era habitual oír a los inversores lamentarse de que China no fuera un país adecuado para invertir. Algunos temían que su dinero no estuviera seguro en determinados mercados emergentes; más que la rentabilidad sobre el capital, les preocupaba la recuperación del capital.

Si pensamos en los inversores con activos rusos en 2022, vemos que no se trata de un miedo infundado. Sin embargo, creemos que, en general, estos temores son exagerados, ya que a día de hoy los mercados emergentes, incluido China, ofrecen políticas mucho más favorables para los accionistas.  

En los últimos años, las autoridades chinas han enviado señales claras de querer fomentar la inversión bursátil a nivel nacional y considerar el mercado un medio para crear riqueza. 

  • Aunque no creemos que el sector del consumo doméstico en China vaya a acelerar repentinamente —pese a los esfuerzos de las autoridades por impulsar la demanda interna—, observamos que los hogares del país mantienen actualmente una elevada liquidez y podrían seguir aumentando sus posiciones en el mercado bursátil interno, lo que probablemente proporcionará cierto respaldo a largo plazo. Además, el mercado podría ver con buenos ojos una menor demanda interna. 
  • De hecho, la Comisión Reguladora de Valores de China se está planteando aumentar los umbrales de cumplimiento para las empresas de China continental que quieran cotizar en Hong Kong para reducir el riesgo de que las empresas más débiles puedan perjudicar la percepción de los inversores sobre los activos chinos.
  • Por último, tras años intentando desarrollar una importante capacidad industrial sin apenas prestar atención a la rentabilidad del capital, las políticas de “antiinvolución” de China se centran ahora en mejorar los márgenes y la rentabilidad para los accionistas. Aunque este cambio no se producirá de la noche a la mañana y el país tiene aún un gran exceso de capacidad, el cambio de rumbo está ya en marcha. 

No obstante, es en Corea donde las políticas son mucho más favorables para los accionistas. Los políticos y legisladores coreanos son cada vez más conscientes de la participación del electorado en los mercados de renta variable, ya sea directamente a través de cuentas bursátiles o fondos de pensiones. Esto ha dado lugar a que la mejora de la rentabilidad del mercado se convierta en una cuestión política, lo que ha aumentado los incentivos para impulsar la reforma del gobierno corporativo.

Tanto es así que el programa “Value-up” de Corea, en vigor desde febrero de 2024, recibió un nuevo impulso en julio de 2025, cuando el Parlamento aprobó una revisión de la Ley de sociedades que reforzaba el deber fiduciario de los miembros del consejo hacia los accionistas minoritarios. El objetivo del programa es reducir el llamado “descuento coreano” y atraer a inversores extranjeros promoviendo un mejor gobierno corporativo, una mayor eficiencia del capital y un aumento de la rentabilidad para los accionistas mediante dividendos y recompras más sólidos.

¿Pero la desglobalización no suponía un obstáculo?

Tradicionalmente, los mercados emergentes han recurrido a la demanda externa para respaldar su crecimiento. Desde siempre, su enfoque ha sido exportar a países más ricos.  

Por ello, un mundo en el que el objetivo de EE. UU. es alterar las condiciones comerciales podría plantear muchas dificultades para estas regiones. Probablemente, EE. UU. sea ahora un socio comercial menos relevante que antes para muchos países, sobre todo para China. Sin embargo, conforme las naciones emergentes se replantean si EE. UU. es o no un socio fiable, van cerrando nuevos acuerdos con otros países. Por ejemplo, hace poco, la UE e India acordaron una amplia reducción recíproca de sus aranceles. 

Asimismo, cabe señalar que, si se tiene en cuenta el FTSE All Share Emerging Market Index, solo en torno al 15 %2 de los ingresos de estas empresas procede de Norteamérica, ya que el grueso se genera a partir del comercio entre mercados emergentes. Aunque diversificarse más allá de EE. UU. podría haber resultado perjudicial para los inversores entre 2009 y 2024, una menor exposición a este país podría ser positiva en la actualidad. 

Paradójicamente, el aumento de las tensiones geopolíticas y el cambio en las dinámicas globales podría favorecer ahora a unos mercados emergentes centrados en la necesidad de reforzar otras relaciones.

¿Estamos al comienzo de una tendencia de varios años? 

Desde 2009, la renta variable de los mercados desarrollados ha superado en rentabilidad a la de los mercados emergentes. Sin embargo, esta tendencia cambió en 2025 y, hasta ahora, se ha mantenido en 2026. Creemos que existen razones de peso para pensar que esta tendencia se mantendrá, como ya ha ocurrido durante largos periodos en el pasado. Gran parte del universo de ME ofrece abundantes oportunidades, así como empresas con potencial de sorprender al alza.

Puesto que 2026 es el año chino del caballo, debería traer consigo una intensa energía, cambios rápidos y gran ambición, tres características que describen fielmente nuestras perspectivas ya no solo para China, sino para los mercados emergentes en su conjunto.

Emerging Market Equities

Nuestro equipo Asian and Emerging Markets Equities está compuesto por expertos en construir carteras diversificadas, diseñadas pensando en la rentabilidad a largo plazo. Invertimos en varios sectores e industrias, buscando empresas de calidad y aprovechando las oportunidades en mercados emergentes.  

  • Notas

    1 Fuente: Invesco, LSEG Datastream, total return calculated in USD terms

    2 Fuente: Invesco, Factset, based on 2025 calendar revenue

    Riesgos de inversión

    El valor de las inversiones y el de cualquier renta fluctuará (en parte como consecuencia de las fluctuaciones de los tipos de cambio) y es posible que los inversores no recuperen la totalidad del importe invertido.

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    Datos a 09/02/2026 a menos que se indique lo contrario. 

    El presente es material de marketing y no proporciona asesoramiento financiero. No pretende ser una recomendación de compra o venta de ninguna clase de activos, valores o estrategias en particular. Por lo tanto, no son aplicables los requisitos normativos que exigen la imparcialidad de las recomendaciones de inversión o de estrategia, ni las prohibiciones de negociar antes de su publicación. Los puntos de vista y las opiniones se basan en las condiciones actuales del mercado y pueden cambiar.

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