Invertir en Asia y los mercados emergentes puede ofrecer varias ventajas importantes a los inversores:
Alto potencial de crecimiento. Estos mercados suelen caracterizarse por unos niveles de renta per cápita más bajos y una infraestructura económica menos desarrollada, lo que puede ofrecer un importante margen de crecimiento y desarrollo.
Oportunidades de valoración. Muchas acciones asiáticas y de mercados emergentes tienen unas valoraciones interesantes debido a que, a menudo, cotizan a ratios de valoración más bajos que las acciones de mercados desarrollados.
Potencial de diversificación. La renta variable asiática y de mercados emergentes tiene una baja correlación con la renta variable de mercados desarrollados, lo que significa que suelen comportarse de forma diferente ante acontecimientos económicos y del mercado. Por tanto, una combinación de ambas en una cartera podría reducir potencialmente el riesgo de la misma.